Salyu lleva desde el año 2000 jugando al misterio con medio Japón. Siempre ha sido un interrogante, aunque ahora lo es un poco menos. Empezó enmascarada, bajo el álter ego de la cantante Lily Chou-Chou, también protagonista de la película Todo sobre Lily Chou-Chou. Solo en los últimos años ha comenzado a presentarse al mundo bajo su “verdadero” nombre artístico, y siempre lo ha hecho a la vera del productor Takeshi Kobayashi. Salyu (en realidad es la manera en que los japoneses dicen salut en francés) ha colaborado con los muy populares Mr. Children, por ejemplo, y poco a poco va superando su proverbial miedo escénico. Prueba de ello es este exquisito DVD en directo, s(o)un(d)beams+, publicado el año pasado. A veces, su estilo me recuerda al talento ilimitado de la pianista experimental Eiko Ishibashi. El último álbum de Salyu es Photogenic (2012). Más en su página web.

Pues suena que te cagas, a ver si se deja escuchar un poco más
Buena música. Como dice Juan, a ver si se deja escuchar más.
¡Hola! Sabía tendrías una que otra entrada sobre Salyu. Para mí, el disco que hizo con Keigo Oyamada (s(o)un(d)beams) es una joya implacable, y bueno, no está de más decir que el mismo Quentín Tarantino la convenció para que su canción Kifuku Suru Kizu apareciera en Kill Bill. La muchacha es una eminencia.
Salyu es especial, tiene esa cosa corneliusiana que solo tienen en Japón.